DE LA METAPSÍQUICA A LA PARAPSICOLOGÍA
LAS FACULTADES PSI A EXAMEN
Hace más de 130 años que algunos osados científicos
contemplaron la necesidad de investigar los presuntos fenómenos inexplicables
que tenían lugar en los velatorios espiritistas. Fue así como se creó la Sociedad
para la Investigación Psíquica de Londres, compuesta por catedráticos de
diversas ramas científicas, incluso premios Nobel. Desde entonces, se intenta
hallar las posibles causas de unos hechos que parecen transgredir las rígidas
leyes establecidas por la física clásica. Y a pesar de lo que afirman los
detractores, se ha avanzado mucho, gracias al constante apoyo multidisciplinar.
De hecho, ya el lugar de estudio no son aquellos tenebrosos salones
espiritistas, sino asépticos laboratorios en los que la tecnología se ha puesto
al servicio del estudio de los fenómenos PSI.



A partir de 1860, los médiums se van multiplicando por doquier al igual que los
fenómenos, que son cada vez más espectaculares y variados. Es hora entonces de
entrar en escena para saber si son ciertos o no los episodios narrados por los
espiritistas y determinar si realmente se trata de manifestaciones del reino de
los difuntos. Y el catálogo es amplio: apariciones fantasmagóricas; movimientos
de objetos; levitaciones de mesas, sillas e incluso personas; cambios
repentinos de temperatura; raps, voces, sonidos y aromas surgidos de la
nada; luces y vapores que flotan en el aire; etc. etc.
LOS INICIOS DE LA INVESTIGACIÓN
Los primeros científicos y profesores que valientemente toman las riendas
del estudio de los fenómenos mediúmnicos
fueron el astrónomo Camille Flammarion, el físico Marc Thury, el
filósofo Frederic W. H. Myers, el biólogo evolucionista Alfred Russel
Wallace, el físico Sir William Barret y el astrónomo Johann
Zöllner, entre otros muchos precursores. En 1869 es cuando por primera vez,
una institución, la Sociedad Dialéctica de Londres, presidida por el
reputado físico Sir John Lubbock, decide crear un comité para analizar
los fenómenos espiritistas. Aunque el propósito no era otro que
desenmascar lo que a priori consideraban burdas supersticiones, los
resultados de la investigación no fueron los esperados, y los treinta y tres
miembros de la comisión redactan un informe de 400 páginas admitiendo la
realidad de fenómenos como golpes y vibraciones de naturaleza desconocida,
movimientos de cuerpos pesados sin acción mecánica, ruidos que responden
inteligentemente a las preguntas formuladas, aparición de manos y formas
humanas, levitación de personas, etc. El informe, duramente criticado por
ciertos miembros de la Sociedad que se dejaron llevar por sus propios
prejuicios, fue sin embargo bien acogido por ilustres científicos como el
premio Nobel de química Sir William Crookes, descubridor del talio,
quien decidió examinar a fondo esos hechos inexplicables.
Con sus
investigaciones, iniciadas en 1870, nace la llamada “Metapsíquica”
(precursora de la futura Parapsicología), término acuñado por el premio
Nobel de medicina Charles Richet, uno de los más célebres
investigadores de la época. Según Richet, la Metapsíquica puede
definirse como “la ciencia que tiene por objeto el estudio de los
fenómenos físicos o psicológicos producidos por fuerzas que parecen
inteligentes o por facultades desconocidas de la mente humana”. Por
aquel tiempo, comienza a destacar el médium escocés Daniel Dunglas Home,
capaz de realizar espectaculares fenómenos de efectos físicos a plena luz del
día y ante numerosos testigos. Decían de él que, en ocasiones, se elevaba en el
aire hasta tocar el techo o salía por una ventana para entrar por otra. Fue
invitado incluso por el emperador Napoleón III y por el zar Alejandro II
fascinados por lo que de su persona se contaba. Crookes le somete a numerosas
pruebas, siempre bajo un estricto control -construyendo incluso ingeniosos
aparatos para experimentar con él-, constatando finalmente la realidad de sus
facultades mediúmnicas. Los resultados son difundidos en varias publicaciones
científicas. En enero de 1874, en el “Quarterly Journal of Science”, el
científico escribe: “Los fenómenos que voy a narrar son tan
extraordinarios y tan opuestos a las leyes científicas que, incluso ahora,
recordando los detalles de los que he sido testigo, se crea un antagonismo en
mi mente entre la razón, que afirma es científicamente imposible, y lo que
percibí con mis sentidos, que dan fe de algo opuesto a mis conocimientos (...)
Habiéndome cerciorado de su veracidad, sería para mí una cobardía el no dar mi
testimonio sobre ellos...”

Pocos años después, concretamente en 1882, se funda en Londres la primera
sociedad dedicada exclusivamente al análisis e investigación de los fenómenos
mediúmnicos: la Society for Psychical
Research, presidida por Henry
Sidgwick, filósofo de Cambridge. Sus integrantes pertenecen a diversas
disciplinas científicas y médicas. Se crean filiales en otros paises, como la American
Society for Psychical Research de EEUU, presidida por el profesor de
Harvard William James -y entre cuyos miembros destaca Sigmund Freud,
padre del psicoanálisis-, así como otras sociedades de reconocido prestigio como el Institute Metapsychique International de Paris, fundado por el médico Gustave Geley.
Es a partir de entonces cuando comienza el estudio sistemático de cada uno de los fenómenos producidos por los grandes médiums espiritistas de la época. Amén del ya aludido D. D. Home, y alcanzando el siglo XX, son sometidos a rigurosas investigaciones médiums de la talla de Eusapia Palladino, Florence Cook -en cuyos trances se materializaba el célebre fantasma de Katie King-, los hermanos Schneider, Leonora Piper, Stanislawa Tomczyk, Franek Kluski, y un largo etcétera. No está de más decir que ante tal boom, también hubo numerosos casos fraudulentos, abundando los impostores. Gracias a hombres como el famoso ilusionista Harry Houdini, el investigador Harry Price o el astrónomo español J. Comas Solà se logró desenmascarar a muchos falsos médiums.
¿UNA NUEVA FORMA DE ENERGIA?
Aquellos primeros trabajos tuvieron como principal objetivo demostrar la realidad
de los fenómenos. Poco podía decirse aún sobre el origen de los mismos. “Antes
de formar hipótesis, es necesario estar seguro de que los hechos existen
verdaderamente”, apuntaba el sacerdote jesuita Carlos M. de Heredia
en su crítica obra “Fraudes Espiritistas y Fenómenos Metapsíquicos” (1930).
No obstante, ya hubo investigadores que ofrecieron posibles teorías. Algunos se
decantaron por una explicación trascendente, convirtiéndose en defensores de la
doctrina espiritista. Fue el caso de
Sir Oliver Lodge, Cesare Lombroso o Arthur Conan Doyle,
por ejemplo. Pero la gran mayoría comenzó a referirse a una energía
exteriorizada por el médium durante los estados de trance. Al menos, la
presencia de éste era necesaria para la manifestación de los fenómenos. El
astrónomo Flammarion afirmaría que “los seres humanos poseen una fuerza
fluídica y psíquica de naturaleza aún desconocida”. Johann Zöllner
aplicaría su teoría sobre la cuarta dimensión a los fenómenos mediúmnicos,
mientras que Myers prefiere hablar de un “Yo-subliminal”. Cualquier
término es válido para denominar a esa invisible energía mediúmnica: “fuerza
metaetérea”, “rayos N”, “fluido mesmérico”, “fuerza ódica”,
“radiaciones rígidas”... Se intenta a la vez clasificar la gran
variedad de fenómenos. Así, el filósofo Emile Boirac habla de
fenómenos hipnoides (aquellos que pueden explicarse por fuerzas
conocidas), magnetoides (en los que intervienen fuerzas aún
desconocidas) y espiritoides (producidos presuntamente por fuerzas
extranaturales). Por su parte, Joseph Maxwell distingue entre fenómenos materiales
o físicos (materializaciones, aportes, levitación...) y fenómenos intelectuales
(clarividencia, escritura automática, voces directas...). Una división muy
aproximada a la que más tarde ofrecería Charles Richet en su extraordinario “Tratado
de Metapsíquica”, clasificando los fenómenos entre objetivos,
externos y perceptibles por los sentidos, y subjetivos, o mentales.
Hasta la década de los veinte no se intenta separar la Metapsíquica del Espiritismo y establecer una terminología adecuada para los fenómenos mediúmnicos. Se comienza a hablar de “telergia” (tele: lejos, ergon: acción), que según René Sudre, científico de la Sorbona, designaría “los fenómenos en los cuales el fluido psíquico o su fuerza asociada realizan más o menos visiblemente una acción exterior sobre los objetos materiales”. La idea de que los fenómenos de efectos físicos se originan por la liberación y transformación de la energía del organismo del sujeto, es finalmente apoyada por la gran mayoría de especialistas de la época.
Hasta la década de los veinte no se intenta separar la Metapsíquica del Espiritismo y establecer una terminología adecuada para los fenómenos mediúmnicos. Se comienza a hablar de “telergia” (tele: lejos, ergon: acción), que según René Sudre, científico de la Sorbona, designaría “los fenómenos en los cuales el fluido psíquico o su fuerza asociada realizan más o menos visiblemente una acción exterior sobre los objetos materiales”. La idea de que los fenómenos de efectos físicos se originan por la liberación y transformación de la energía del organismo del sujeto, es finalmente apoyada por la gran mayoría de especialistas de la época.

E.S.P. Y ESTADÍSTICA
Los años treinta abren una nueva y decisiva etapa en el estudio de los
fenómenos ocultos. Ya no es necesario recurrir a hipótesis espiritistas. Es
más, nadie había sido capaz de demostrar hasta esa fecha que los difuntos eran
los causantes de tales hechos. Por eso, la mayoría de los estudiosos estaban de
acuerdo de que son fenómenos ligados al ser humano. La mente inconsciente, de
la que hablaban Freud y Jung, parecía encerrar ese misterio. Es
así como desaparece el periodo metapsíquico dando paso al periodo científico de
la Parapsicología (neologismo propuesto por Max Dessoir en 1889), y que
podría definirse como “la rama de la psicología que se ocupa de los hechos
psíquicos que parecen escapar del dominio de las que, hasta el presente, se
reconocen como leyes normales” (Rhine, 1947). A su vez, se comienza a
utilizar el término “Psi” (letra del alfabeto griego) para designar de
una forma general la facultad humana, inconsciente y extrafísica, que origina
la amplia gama de fenómenos parapsicológicos.

LA CIENCIA ABRE SUS PUERTAS
1953 fue un año importantísimo para la nueva ciencia de lo paranormal. En
la Universidad de Utrech (Holanda) se celebra el VI Congreso Internacional
de Parapsicología en el que se establecen definitivamente las bases
metodológicas y se acuerda una correcta clasificación y terminología para
designar los fenómenos parapsicológicos. Unánimemente se acepta el término Parapsicología
sustituyendo para siempre al de Metapsíquica, que aún se utilizaba en
algunos países. En dicho evento, participan numerosos científicos que ofrecen
su apoyo a la investigación psi. De paso, se crea en dicha universidad
la primera cátedra de Parapsicología que sería
dirigida por el eminente profesor Willem C. Tenhaeff. Por esas mismas
fechas, el psicólogo Hans Bender funda en la Universidad de Friburgo
(Alemania) el Instituto de Psicohigiene y Áreas Limítrofes de la Psicología,
que sería conocido como Instituto de Parapsicología, una de las
entidades más acreditadas a nivel mundial. Durante los años siguientes se
siguen creandos cátedras de Parapsicología en los países más desarrollados, y
en 1957 se funda en Nueva York la Parapsychological Association, a la
que pertenecen científicos de muy diversas áreas. Es un momento álgido para la
investigación psi. Se organizan congresos y seminarios por todo el
mundo. Y ante la sorpresa de muchos, la Unión Soviética también se ve atraída
por el campo de lo paranormal. Así, en 1960, el catedrático de Fisiología Leonid
Vasiliev establece en la Universidad de Leningrado un departamento dedicado
a la Bio-Información (término con el que allí se conoce la Percepción
Extrasensorial).

AÑOS 70: EL BOOM DE LOS PARAGNOSTAS
Quiénes hemos tenido la oportunidad de ver las imágenes del documental
realizado en 1967 a la psíquica rusa Nina Kulagina no podemos disimular
nuestro asombro. Bajo la atenta vigilancia de físicos, médicos y periodistas,
Kulagina -con su cabeza llena de electrodos para controlar las ondas cerebrales-
fue capaz de realizar increíbles fenómenos PK tras unos minutos de
concentración. Desde mover y levitar objetos introducidos en una campana de
cristal, hasta hacer girar a gran velocidad la aguja de una brújula, provocar
quemazón en el cuello de un voluntario o interrumpir los latidos de corazón de
una rana. Sus aciertos ESP también fueron sorprendentes. Tras las agotadoras
pruebas, a las que siempre se sometió sin oponerse lo más mínimo, su fatiga era
bien palpable. Su corazón alcanzaba nada menos que 240 pulsaciones por minuto y
llegaba a perder hasta dos kilos de peso por sesión, además de apreciarse
cambios en el campo electrostático cercano a su cuerpo. Mantuvo sus facultades psi
hasta su muerte acaecida en abril de 1990. Sin la menor duda, Nina Kulagina ha
sido la sensitiva más estudiada de todos los tiempos (por cuarenta científicos
entre ellos dos premios Nobel) y la que ha obtenido mejores resultados.
Los casos de dotados PK abundaron durante la década de los 70. Las proezas de
algunos psíquicos tuvieron amplia difusión en todo el mundo. Ted Serios era
capaz de proyectar imágenes mentales en una película fotográfica; Ingo Swann
lograba alterar la temperatura de termistores aislados; Nigel Richmond podía
influir en el movimiento de los paramecios; Jean-Pierre Girard doblaba
barras de acero con solo pasar sus dedos... Pero sin duda, el más famoso de
todos fue el israelí Uri Geller, que se paseó por los platós de TV
convirtiendo en show sus presuntas habilidades psicocinéticas. Doblaba
cubiertos y llaves, ponía en funcionamiento relojes estropeados, rompía objetos
metálicos, etc. etc. Aún hoy, sigue haciéndolo. La verdad es que, pese a haber
sido acusado de impostor por sus numerosos detractores, Geller obtuvo
resultados muy significativos en algunas pruebas de laboratorio, como las
realizadas en el Stanford Research Institute (California), o las que llevaron a cabo el físico John Hasted, del
Birkbeck College de Londres, y el matemático John Taylor, del
King’s College de Londres (no olvidemos que Geller ha amasado una inmensa
fortuna tras poner sus capacidades parapsíquicas al servicio de compañías
petroleras y mineras lo que demuestra que obtuvo éxito en sus prospecciones
sobre mapas). Durante sus frecuentes apariciones públicas, se comenzó a hablar
del denominado efecto Geller. Centenares de personas de todo el mundo
confesaban haber reproducido los mismos fenómenos que el psíquico israelí
mientras le veían actuar en televisión. La mayoría eran niños de entre 8 y 14
años -que serían bautizados como “mini-Gellers”-. ¿Indicaba este
singular hallazgo que las facultades psi las compartimos todos los
humanos y no únicamente algunos dotados?...

A este
respecto, las investigaciones psi efectuadas por los físicos
estadounidenses Harold Puthoff y Russell Targ, financiadas en
parte por la CIA, les llevaron a reconocer en su detallado informe “Mind-Reach”
que “en nuestra investigación, las funciones paranormales
aparecen como una capacidad latente que todos los sujetos pueden experimentar
en cierta medida”. Un dato que sería corroborado por otros parapsicólogos.
De hecho, el sociólogo Andrew Greeley se sorprendió de lo extendida que
están las experiencias psi tras realizar en 1973 una encuesta entre la
población norteamericana: “Casi una quinta parte de la población dice haber
tenido frecuentes experiencias paranormales, descubrimiento tan deslumbrador
para nuestros colegas de otras ciencias sociales como para nosotros”.
Pero si todos la poseemos a nivel inconsciente ¿por qué unos individuos
manifiestan la facultad psi y otros no?... Parece que, entre otros
factores, cuenta la actitud de la persona hacia estos fenómenos. Según las
investigaciones de la psicóloga Gertrude R. Schmeidler, aquellos sujetos
que creen en la ESP obtienen mejores resultados en los experimentos que
aquellos que se muestran escépticos. El factor emocional parece jugar también
un papel esencial en los resultados, como comprobó la doctora Thelma Moss.
Por aquellos años, se constató asimismo que la facultad psi se
manifiesta con más facilidad cuando el sujeto se halla en un estado de
relajación y sus ondas cerebrales alcanzan el nivel alfa. Durante la
meditación, el trance hipnótico o el aislamiento sensorial (técnica Ganzfeld)
-que conducen a un estado modificado de conciencia- se consigue mayores
éxitos en las experiencias psi. Los trabajos de reputados parapsicólogos
como Milan Ryzl, Charles Honorton o Leonid Vasiliev así parecía
demostrarlo. También los sueños son una vía para
manifestarse las facultades ESP. En el Laboratorio de los Sueños del
Centro Médico Maimónides (Nueva York), los doctores Stanley Krippner y Montague
Ullman iniciaron hace tres décadas sus investigaciones sobre la “telepatía
onírica” con sujetos voluntarios obteniendo resultados muy
prometedores.
PARAPSICOLOGÍA HOY
A pesar de las lógicas dificultades existentes en un terreno fronterizo
como el que nos ocupa, afortunadamente se ha logrado avanzar en el estudio de
las facultades psi desde que hace poco más de treinta años la
Parapsicología se convirtió oficialmente en ciencia y recibió apoyo
multidisciplinar. Incluso en 1973 la UNESCO acogió los conceptos
parapsicológicos en su Nomenclatura Internacional para los campos de Ciencia y
Tecnología. Aún así, las críticas le seguirán lloviendo, porque los prejuicios
y los intereses creados son muchos. Sin embargo, los científicos interesados
seriamente en lo paranormal harán caso omiso a esos ataques y proseguirán con
sus investigaciones de laboratorio.
Uno de esos
científicos comprometidos con la Parapsicología ha sido el físico alemán Helmut
Schmidt que desde los años setenta ha venido aplicando la tecnología al
estudio de las facultades ESP y PK. Para ello, ideó un generador binario de
sucesos aleatorios (GSA), con el que se eliminaban los errores de registro
y posibles fallos metodológicos, y a su vez quedaban registrados de forma
automática los resultados. Con ese aparato, la aleatoriedad quedaba
garantizada. Ray Hyman, un escéptico de la Parapsicología, llegó a decir
sobre tales experimentos que: “La labor de Schmidt es la más
sugestiva con la que puede enfrentarse un crítico como yo. Su enfoque invalida
muchas críticas anteriores sobre la investigación parapsicológica (...) Si
existen defectos en su trabajo, no son ni evidentes ni comunes”.
Hay que destacar también los interesantes experimentos PK que se están llevando
a cabo en el Laboratorio de Investigaciones de Anomalías de la Facultad
de Ingeniería de Princeton (New Jersey), dirigido por el Dr. Robert G. Jahn,
para intentar desarrollar un modelo teórico sobre la interacción de la
conciencia con el medio físico. También una de las prioridades de este equipo
de ingenieros es la investigación de la percepción remota precognitiva
(PRP) para hallar objetivos geográficos distantes.

Han quedado bastantes cosas en el tintero. Y es que la Parapsicología Científica
explora muchos otros frentes: la Transcomunicación Instrumental, la
Psicobioenergía, la Electrofisiónica, la micro-PK y bio-PK, el espionaje
psíquico, la Radiónica, las ECMs, ESP y actividad geomagnética, PSI y
sincronicidad, etc. etc.
En la documentada obra “Explicando lo inexplicado” (1993), sus autores, los psicólogos Hans J. Eysenck y Carl Sargent, concluían que: “La parapsicología está alcanzando su mayoría de edad rápidamente. A pesar de los problemas económicos, se le presenta un futuro fascinante en el siglo al que nos aproximamos”. Pues bien, ya hemos alcanzado el nuevo siglo. Esperemos que esta disciplina tan sugestiva siga progresando y contando con la confianza y el respaldo de la comunidad científica. Estamos convencidos de que el tiempo demostrará que la Parapsicología está contribuyendo a conocer más profundamente la mente humana y la realidad que nos rodea.
En la documentada obra “Explicando lo inexplicado” (1993), sus autores, los psicólogos Hans J. Eysenck y Carl Sargent, concluían que: “La parapsicología está alcanzando su mayoría de edad rápidamente. A pesar de los problemas económicos, se le presenta un futuro fascinante en el siglo al que nos aproximamos”. Pues bien, ya hemos alcanzado el nuevo siglo. Esperemos que esta disciplina tan sugestiva siga progresando y contando con la confianza y el respaldo de la comunidad científica. Estamos convencidos de que el tiempo demostrará que la Parapsicología está contribuyendo a conocer más profundamente la mente humana y la realidad que nos rodea.
(Anexo 1)
Hoy,
gracias a internet, cualquier interesado puede tener acceso a informes,
investigaciones, ponencias y demás actividades de las organizaciones
internacionales más prestigiosas en el campo de lo paranormal. La mayoría de
ellas tienen webs donde difunden sus trabajos. Incluso podemos encontrar
algunas de las sociedades pioneras en la investigación metapsíquica que aún
siguen activas. He aquí diez direcciones webs que recomendamos a los lectores
interesados en la Parapsicología Científica:
-
Society for Psychical Research: http://www.spr.ac.uk/
-
The Parapsychological Association: http://www.parapsych.org/
-
Rhine Research Center: http://www.rhine.org/
-
Institut Metapsychique International: http://www.imi-paris.org/
-
American Society for Psychical Research: http://www.aspr.com/
-
Parapsychological Foundation: http://www.parapsychology.org/
-
Princeton Engineering Anomalies Research: www.princeton.edu/~pear
-
The Kloester Parapsychology Unit: http://moebius.psy.ed.ac.uk/
- Centro
Latino-Americano de Parapsicología: http://www.clap.org.br/
- Instituto
de Psicología Paranormal: http://www.alipsi.com.ar/
(Anexo 2)
CLASIFICACIÓN DE LOS FENÓMENOS PSI
Desde la Metapsíquica, han existido diversas clasificaciones de los
fenómenos psíquicos. Pero a partir del Congreso de Utrech, en 1953, se estableció
una clasificación finalmente aceptada por todas las sociedades de
Parapsicología. Según dicha clasificación, los fenómenos parapsicológicos se
dividen en dos grandes bloques: PSI-GAMMA y PSI-KAPPA.
El primer grupo, de conocimiento extrasensorial (ESP), comprende los FENÓMENOS PARAPSÍQUICOS, entre los que destacan: la telepatía, la clarividencia, la precognición y retrocognición. Y los FENOMENOS PARAPSICOBIOLOGICOS: Hiperacusia, hiperosmia, cumberlandismo, visión dermoóptica, etc.
El segundo grupo, de acción de la mente sobre la materia (PK), comprende los FENOMENOS PARAFISICOS: telecinesia, levitación, ectoplasma, pirogénesis, psicofonías, etc. Y los FENOMENOS PARABIOLÓGICOS: Asitismo, parabiotermia, dermografias, estigmas, pirovasia, etc.
Luego existen otros tres grupos más de fenómenos. Los PSICOBIODINAMICOS, que engloba la hipnosis, la psicografía, la posesión, la sintonización, etc. PSI Y ANIMALES: ESP animal, parazoolalia y parazoogesis. Y, por último, PSI Y VEGETALES: fitometarquia, fitotanatosis y fitopsiquismo.
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